Desarmando uno de los mitos conservadores: El “costo electoral” de apoyar la igualdad

Los sectores conservadores, vinculados a iniciativas como “Con mis hijos no te metas”, tienen una serie de mitos sobre los cuales construyen su discurso. Uno de esos mitos es que, si un político apoya la agenda LGBT, está condenado al fracaso, pues la mayoría de la población no está de acuerdo con esos temas. Hay varios colegas en el Congreso que se han creído el cuento, guiados probablemente por la cantidad de gente que suele acudir a las marchas de estos colectivos.

Pero la realidad es otra.

Usemos como ejemplo uno de los debates públicos más importantes que ha habido sobre derechos LGBT en el Congreso: La discusión del proyecto de ley de unión civil en la Comisión de Justicia y Derechos Humanos (2013). En esa discusión, intervinieron a favor del proyecto: Carlos Bruce (autor), Cecilia Chacón, Mauricio Mulder, Verónika Mendoza y Pedro Spadaro.

¿Le costó políticamente este apoyo explícito a algunos de ellos? No. Todo lo contrario. Veamos caso por caso.

  • Carlos Bruce. Autor del proyecto y abiertamente gay. Fue a la reelección con un número preferente en la lista de Peruanos por el Kambio, siendo el segundo con más alta votación.
  • Cecilia Chacón. Fue a la reelección con el número uno de la lista al Congreso de Fuerza Popular, y fue la segunda más votada de ese grupo. Es decir, su apoyo a este tema no le generó ni resistencias en su partido ni de parte del electorado fujimorista.
  • Mauricio Mulder. También fue a la reelección con el número uno en un partido tradicional como el APRA. Y fue el más votado de su lista.
  • Verónika Mendoza. No fue a la reelección como congresista, pero fue candidata presidencial con un importante porcentaje de votos: Quedó tercera a nivel nacional, una de las votaciones más importantes obtenida por un candidato de izquierda en nuestro país.
  • Pedro Spadaro: No fue a la reelección, pero se mantiene como dirigente de su partido Fuerza Popular y parece que postulará en las elecciones municipales.

A ello hay que sumar que los otros congresistas que firmaron el proyecto de ley de Carlos Bruce y fueron a la reelección, lograron su objetivo: Luciana León, Elías Rodríguez, y Javier Velasquez Quesquén.

Es decir, pese a que en el Congreso peruano el porcentaje de parlamentarios reelegidos es uno de los más bajos de América Latina (solo 1 de cada 5), los congresistas que estuvieron a favor de la iniciativa de unión civil, y que postularon a la reelección, lograron un nuevo periodo. No hubo mucho costo político aquí, ¿verdad?

Ahora veamos a los congresistas que se opusieron al proyecto de ley y que buscaron la reelección.

  • Juan Carlos Eguren: Pese a ser presidente de la Comisión de Justicia, votó en contra del predictamen de Unión Civil presentado por su propio equipo técnico. En las últimas elecciones buscó la reelección y perdió.
  • En el caso de los tres nacionalistas (Rivas, Condori y Molina) su partido no participó en las elecciones. Y Elías, de Fuerza Popular, no buscó la reelección.
  • Julio Rosas: Quizás el más emblemático opositor a la unión civil. Fue reelegido con las justas (le ganó el escaño a Luis Iberico por solo 35 votos). Pasó de tener 75 mil votos en el 2011, a 27 mil votos el 2016.
  • Marco Falconí: Busco la reelección y perdió. Luego postuló al decanato del Colegio de Abogados de Lima y tampoco fue elegido.

¿No que la “defensa de la familia” (SIC) es políticamente muy rentable?

Pongamos otro ejemplo: Los candidatos presidenciales del 2016.

Ya he mencionado el caso de Verónika Mendoza, pero ella no solo estuvo a favor de la unión civil como congresista, sino que su plan de gobierno como candidata presidencial incluía la propuesta de matrimonio igualitario. ¿Tuvo un costo político para ella? No, estuvo a poco de pasar a la segunda vuelta, con un apoyo importante de las regiones del sur del país, que se considera que son muy conservadoras.

Y en el caso de Julio Guzmán, PPK y Alfredo Barnechea es parecido. Todos ellos se mostraron a favor de la unión civil, y los dos primeros dedicaron un capítulo de su plan de gobierno a propuestas para la población LGBT. Guzmán era uno de los favoritos antes de ser excluído por el JNE, y PPK fue finalmente elegido presidente de la República. La única candidata que abrazó abiertamente la agenda conservadora fue Keiko Fujimori, especialmente en la segunda vuelta, con el resultado ya conocido.

¿Esto quiere decir que apoyar la causa LGBT fortaleció electoralmente a los políticos antes señalados? No. Lo que sí quiere decir que este tema no es el que define finalmente si una persona vota o no por un político.

O por lo menos no lo hace ahora, pero los políticos deben tener en cuenta que las nuevas generaciones son cada vez más liberales, y si quieren seguir en política llegará el día en que tendrán que responder por su oposición a estos avances, como ha ocurrido en otras partes del mundo con esta y otras causas de derechos civiles. Y si hay algo que a los electores no les gusta es que los políticos cambien su posición de acuerdo a las encuestas.

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(Perú, 1986). Excongresista. Pro familias (todas).

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Alberto de Belaunde

Alberto de Belaunde

(Perú, 1986). Excongresista. Pro familias (todas).

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